XVI die ante kalendas Decembrinas
Las noticias parecen llegar con más presteza de la que esperaba. Esta misma noche mi padre me ha comunicado que en cuanto pasen las Saturnales de este año, conoceré a mi futuro marido.
En cuanto he sido informada de ello, prácticamente he visto disueltos mis planes de continuar estudiando literatura griega y latina.
Por suerte o por desgracia, conozco a mi futuro marido, y es que no es ni más ni menos que el escriba de Publio Herennio Severo, Marcus de la familia Fulvia. Nos hemos cruzado un par de veces cuando asistía a las clases de literatura de Ifigenea en la domus del patricio.
Es un joven de alta estatura, con el pelo negro y los ojos marrones, las pocas veces que lo he visto siempre mostraba una mueca de concentración o una expresión completamente apática. No lo conozco lo suficiente como para saber si será de mi agrado, pero el matrimonio no se basa esencialmente en el amor...
Marcus Fulvius vive al otro lado del jardín de la inmensa domus de Publio Herennio Severo, a tan sólo siete calles de aquí cruzando el foro.
Por la pedregosa calzada de nuestra calle ya se ven desfilar los carros en dirección al foro con suntuosas mercancías. Bien para el patricio o bien para la celebración de las Saturnales.
Al asomarse a la ventana uno puede ver pasar los carromatos sobre las piedras alisadas por la erosión de las ruedas, además de encontrarse con vecinos agradables (y no tan agradables).
Las noticias parecen llegar con más presteza de la que esperaba. Esta misma noche mi padre me ha comunicado que en cuanto pasen las Saturnales de este año, conoceré a mi futuro marido.
En cuanto he sido informada de ello, prácticamente he visto disueltos mis planes de continuar estudiando literatura griega y latina.
Por suerte o por desgracia, conozco a mi futuro marido, y es que no es ni más ni menos que el escriba de Publio Herennio Severo, Marcus de la familia Fulvia. Nos hemos cruzado un par de veces cuando asistía a las clases de literatura de Ifigenea en la domus del patricio.
Es un joven de alta estatura, con el pelo negro y los ojos marrones, las pocas veces que lo he visto siempre mostraba una mueca de concentración o una expresión completamente apática. No lo conozco lo suficiente como para saber si será de mi agrado, pero el matrimonio no se basa esencialmente en el amor...
Marcus Fulvius vive al otro lado del jardín de la inmensa domus de Publio Herennio Severo, a tan sólo siete calles de aquí cruzando el foro.
Por la pedregosa calzada de nuestra calle ya se ven desfilar los carros en dirección al foro con suntuosas mercancías. Bien para el patricio o bien para la celebración de las Saturnales.
Al asomarse a la ventana uno puede ver pasar los carromatos sobre las piedras alisadas por la erosión de las ruedas, además de encontrarse con vecinos agradables (y no tan agradables).
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