Primer pergamino


VI die ante Nonas Decembrinas

El día a día en Valentia nunca se ha caracterizado por la monotonía, sobretodo en esta época del año, donde las fiestas de los patricios comienzan a ser casi constantes gracias al buen comercio que ofrece la ciudad.

Observo con atención a los barcos que zarpan desde el puerto, desafiando al mar con sus cascarones de madera y desplegando sus velas para que Eolo impulse el transporte con su poderoso viento.

Cada vez que viajamos al puerto, tomo asiento frente al mar y pienso en los extraordinarios viajes a Grecia que podría efectuar y las maravillosas historias sobre Delos que mi tutora Ifigenea me transmitió en el tiempo en el que estuvo en Valentia.
En particular, ansío visitar Delfos, donde mi hermana Celeste pronto contraerá matrimonio con un adinerado patricio de la isla. Cuenta los días para ver atracar en el puerto el barco de su futuro marido, cargando con los regalos de bodas para la familia y esperando volver a Grecia con nosotros tres a bordo para la ceremonia.

Cada vez que surge el tema en mi hogar, la familia entera opina que ya estoy en edad de contraer matrimonio, pero logro refugiarme entre los pergaminos de literatura latina antes de que comiencen a discutir sobre los mejores candidatos para mí.
Publio Herennio Abascanto, mi padre, contradice siempre con fervor las sutiles quejas de mi madre ante mi "vida entre papeles, pergaminos y libros". Herenia Rústica, mi madre, siempre ha sido algo reacia a que reciba la educación que poseo, pues ella preferiría que me centrara en mi futuro familiar, mas la posición de mi padre frente a esto siempre ha sido la misma "Una mujer no podrá escuchar a un hombre si no entiende lo que oye".

Al vivir cerca del foro, cada día se ven pasar carros llenos de mercancías lujosas en dirección a la domus del patricio más adinerado de Valentia, Publio Herennio Severo. Al parecer volverá a hacer fiestas pronto para celebrar pues, a pesar de las frías temperaturas que azotan las costas de esta ciudad, el comercio no se interrumpe por medios terrestres o marítimos y Publio Herennio continúa abarcando riquezas.

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