XIII diae ante kalendas Iunius
Hoy mismo hemos llegado a la domus de Viria Acte en Valentia. A la inmensa domus en la que viviré hasta que Viria decida prescindir de mis enseñanzas de literatura griega y latina.
Dante, la última adquisición de Viria Acte como esclavo, me ha enseñado los alrededores llenos de cultivos de olivos, los exuberantes jardines de la domus, los cuidados establos con caballos que comen mejor que la mayoría de la sociedad esclava, las gigantescas habitaciones de inmaculados suelos de piedra pulida y, en general, los aposentos de los criados.
Esperaba que mi cama estuviera en las habitaciones para los criados, pero me ha sorprendido enormemente que Viria me guiara en persona hasta uno de los aposentos de huéspedes.
Dante y Aurelia han traído a mi nueva habitación los pocos enseres que llevaba conmigo durante el viaje antes de marcharse con un solo gesto de la mano de Viria, quien me ha dado la bienvenida a Valentia y a su hogar, para luego salir de la estancia con el revuelo de su delicada y suave túnica de seda acompañado por un "Estate lista para la cena, vendrán a avisarte".
Hoy mismo hemos llegado a la domus de Viria Acte en Valentia. A la inmensa domus en la que viviré hasta que Viria decida prescindir de mis enseñanzas de literatura griega y latina.
Dante, la última adquisición de Viria Acte como esclavo, me ha enseñado los alrededores llenos de cultivos de olivos, los exuberantes jardines de la domus, los cuidados establos con caballos que comen mejor que la mayoría de la sociedad esclava, las gigantescas habitaciones de inmaculados suelos de piedra pulida y, en general, los aposentos de los criados.
Esperaba que mi cama estuviera en las habitaciones para los criados, pero me ha sorprendido enormemente que Viria me guiara en persona hasta uno de los aposentos de huéspedes.
Dante y Aurelia han traído a mi nueva habitación los pocos enseres que llevaba conmigo durante el viaje antes de marcharse con un solo gesto de la mano de Viria, quien me ha dado la bienvenida a Valentia y a su hogar, para luego salir de la estancia con el revuelo de su delicada y suave túnica de seda acompañado por un "Estate lista para la cena, vendrán a avisarte".