Octavo pergamino

XIII diae ante kalendas Iunius

Hoy mismo hemos llegado a la domus de Viria Acte en Valentia. A la inmensa domus en la que viviré hasta que Viria decida prescindir de mis enseñanzas de literatura griega y latina.

Dante, la última adquisición de Viria Acte como esclavo, me ha enseñado los alrededores llenos de cultivos de olivos, los exuberantes jardines de la domus, los cuidados establos con caballos que comen mejor que la mayoría de la sociedad esclava, las gigantescas habitaciones de inmaculados suelos de piedra pulida y, en general, los aposentos de los criados.
Esperaba que mi cama estuviera en las habitaciones para los criados, pero me ha sorprendido enormemente que Viria me guiara en persona hasta uno de los aposentos de huéspedes.

Dante y Aurelia han traído a mi nueva habitación los pocos enseres que llevaba conmigo durante el viaje antes de marcharse con un solo gesto de la mano de Viria, quien me ha dado la bienvenida a Valentia y a su hogar, para luego salir de la estancia con el revuelo de su delicada y suave túnica de seda acompañado por un "Estate lista para la cena, vendrán a avisarte".

Séptimo pergamino

III diae ante Idus Maius

Tras la boda de mi hermana Celeste con Elián Alexandro y retornar a Edeta, Viria Acte, la patricia más rica de Valentia, ha hecho aparición en la domus de Publio Herennio Severo mientras yo daba allí mis clases.
Para mi sorpresa, Viria Acte ha solicitado mi tutoría para que le dé clases de literatura, tanto griega como latina, y mi padre no han podido negarse.

En breve partiremos a Valentia, cuando Viria decida dejar la hospitalidad de Publio Herennio Severo y retornar a su hogar. No puedo decir que no echaré Edeta en falta.

Sexto pergamino

VI diae ante Idus Februarius

La boda de mi hermana Celeste se ha celebrado esta tarde durante la puesta de Sol, todo el mundo ha asistido al enorme banquete que ha ofrecido Elián Alexandro en honor a sus nupcias tras la ceremonia, patricios y libertos se congregaban para felicitar a la pareja y bailar, se la veía realmente feliz.

Elián Alexandro nos ha alojado en su enorme domus mientras permanezcamos aquí, y por lo visto, mi padre pretende que eso sea hasta las Calendas de Marzo.
Mañana nos enseñarán la ciudad el hermano de Elián Alexandro, estoy deseando visitar el templo de Apolo del que Ifigenea me habló tanto.

Quinto pergamino


Nonas Februarius

Las Nonas han iniciado y hoy mismo hemos llegado a Delfos, la fiesta está por todas partes y la música y el vino se sirven en honor a Dioniso.
Mi hermana Celeste está feliz de volver a encontrarse con su futuro esposo, pues la boda se celebrará VI días antes de los Idus de febrero. Nunca había visto a mi familia tan expectante, creemos firmemente que Elián Alexandro será un buen esposo para Celeste.

Cuarto pergamino

Ante die quintum kalendas februarius

Se aproxima el cumpleaños de la patricia más importante de Valentia, pero desgraciadamente no podré asistir a las celebraciones, pues mañana mismo llenarán la ciudad entera de colores y flores en su honor y mi familia y yo nos marchamos esta noche.

El barco llegará esta tarde para trasladarnos a la costa de Grecia y de allí iremos en carros y a caballo hasta Delfos.
Celeste está pletórica y ansiosa por ver a su futuro esposo, y no la culpo, han pasado mucho tiempo sin verse mientras él ha estado haciendo los preparativos para el enlace en la ciudad.
Sin embargo cada vez que habla de su futuro marido, no puedo evitar acordarme de la desastrosa presentación formal entre la familia de Marcus Fulvius y yo.

Hablando delicadamente, fue un completo fracaso.

El padre de Marcus se negó en rotundo a permitir que, una vez unidos en matrimonio, yo continuara mis estudios de literatura, ante lo cual mi padre protestó enérgicamente.
Ambos discutieron acaloradamente por esto mientras mi madre apoyaba por completo la postura contra mis estudios y Marcus y yo permanecíamos callados mirando al suelo.
Finalmente Marcus intercedió a mi favor diciendo que eso sería decisión suya, tomando responsabilidad de mi documentación literaria personalmente uan vez nos hayamos casado.

Debo reconocer que eso fue agradable de escuchar, pues todo indicaba que gracias a su intervención la velada continuaría con tranquilidad, pero hubo otra pequeña discusión sobre el vestido de la boda hasta que mi hermana Celeste agregó que seguramente su futuro marido quisiera correr con una parte de los gastos del vestuario para el enlace.
No sé si agradecerle a Celeste o lamentar que interviniera, pues ahora han pensado en celebrar una gran fiesta tras la boda, a diferencia de la fiesta íntima que yo había pensado tener.

No nos hemos vuelto a ver desde entonces y sinceramente creo que eso es lo mejor, si no podría apostar un par de sandalias nuevas a que nuestros padres volverían a entrar en conflicto respecto a algún asunto de mi futura boda.

A mi lado mi hermana contiene grititos de emoción por la proximidad de la llegada del barco.
Saldremos de casa en unas horas, por lo que esta misma noche embarcaremos.

Espero poder disfrutar de la boda de mi hermana al menos una mínima parte de lo que ella va a disfrutarla. Realmente le deseo lo mejor.

Tercer pergamino

XVI die ante kalendas Decembrinas

Las noticias parecen llegar con más presteza de la que esperaba. Esta misma noche mi padre me ha comunicado que en cuanto pasen las Saturnales de este año, conoceré a mi futuro marido.

En cuanto he sido informada de ello, prácticamente he visto disueltos mis planes de continuar estudiando literatura griega y latina.
Por suerte o por desgracia, conozco a mi futuro marido, y es que no es ni más ni menos que el escriba de Publio Herennio Severo, Marcus de la familia Fulvia. Nos hemos cruzado un par de veces cuando asistía a las clases de literatura de Ifigenea en la domus del patricio.
Es un joven de alta estatura, con el pelo negro y los ojos marrones, las pocas veces que lo he visto siempre mostraba una mueca de concentración o una expresión completamente apática. No lo conozco lo suficiente como para saber si será de mi agrado, pero el matrimonio no se basa esencialmente en el amor...
Marcus Fulvius vive al otro lado del jardín de la inmensa domus de Publio Herennio Severo, a tan sólo siete calles de aquí cruzando el foro.

Por la pedregosa calzada de nuestra calle ya se ven desfilar los carros en dirección al foro con suntuosas mercancías. Bien para el patricio o bien para la celebración de las Saturnales.
Al asomarse a la ventana uno puede ver pasar los carromatos sobre las piedras alisadas por la erosión de las ruedas, además de encontrarse con vecinos agradables (y no tan agradables).

Segundo pergamino

XVI die ante kalendas Decembrinas

Las Saturnales se aproximan. Dentro de dos días comenzarán las festividades en honor a Saturno y toda la ciudad se agita de emoción ante la inminente llegada de la fiesta de los esclavos.

En casa ya hemos preparado algunas velas para cuando llegue el esperado día, pero sigo pensando que mi madre desearía que mis pergaminos cayeran "accidentalmente" sobre alguna candela encendida para que pueda mirar otra cosa que no sean papeles.

Por las conversaciones que se oyen desde la habitación que compartimos mi hermana y yo, parece ser que mi madre y mi padre han encontrado algún joven interesado en mí, pero la simple idea me produce ciertos escalofríos. ¿Herennia Liberata, casada? ¿Yo? ¿A quién se le ha ocurrido esa majadería?

Por el momento sólo queda esperar a que me lo anuncien oficialmente, pero por las miradas sagaces que mi madre me dirige... no creo que falte mucho para eso.